Carolina Raggio, Amor por el Shibori - Anilinas Montblanc

Carolina Raggio: “aspiro a ser parte de la revigorización de la artesanía”
 
  • La diseñadora de vestuario especializada en diseño fundó en 2002 su marca de vestuario y accesorios que destacan por su calidad y exclusividad. El rescate de lo artesanal, la puesta en valor de lo hecho a mano y el arte como elemento inspirador, han dado origen a sofisticadas prendas diseñadas con la ancestral técnica del shibori.
 
La técnica de teñido textil shibori, se incorpora a la moda hacia fines de los sesenta. Vinculado a la cultura hippie y la tendencia étnica, la técnica manual de teñido por reserva produce un sin de patrones, logrando resultados siempre diferentes y frecuentemente, muy impactantes.
 
Frente al auge del Shibori en grandes casas comerciales, la diseñadora de vestuario especializada en diseño, Carolina Raggio, rescata la búsqueda de lo artesanal y la puesta en valor de lo hecho a mano, “aspiro a ser parte de la revigorización de la artesanía. Saber quién hizo la prenda que usas, eso es el verdadero lujo”.
 
Carolina es la directora creativa de la marca de vestuario y accesorios que lleva su mismo nombre, en donde desarrolla prendas y accesorios únicos y atemporales por medio de la reinterpretando de esta técnica ancestral para lograr resultados modernos y artísticos que destacan por su calidad y exclusividad, y que representan la constante búsqueda de nuevos rumbos; la intervención textil como medio de comunicación y distinción de su marca.
 
 
¿Cómo nació tu gusto por el Shibori?
 Me crie entre trapos y toda mi vida he estado relacionada al textil. Mi pasión por el teñido con reservas nace de la búsqueda de nuevos materiales para realizar prendas únicas, así descubrí mi pasión por el teñido, desde ese día no pude parar y hasta hoy mis prendas se caracterizan por el trabajo artesanal, calidad y exclusividad.
 

El Shibori se ha convertido en el último tiempo en una tendencia masiva, deseable y a la moda presente incluso en grandes casas comerciales como Zara, Forever 21, Falabella, entre otras. En tu opinión, ¿a qué se debe este interés por este estilo?
 Marcas como las que describes usan mayoritariamente el shibori como estampado gráfico y no siempre han sido teñidos individualmente. Creo que la búsqueda tiene que ver con lo artesanal y la puesta en valor de lo hecho a mano, las prendas únicas han tomado gran valor entre el público que busca originalidad.
 
 
¿De qué manera vinculas el arte con el diseño de tus prendas?
 El arte es fuente de inspiración permanente, la creación de cualquier diseño requiere fundamento y el arte lo sustenta. En mi faceta de artista textil hay un desarrollo que se conecta con la emoción y códigos visuales ancestrales que plasmo a través de la experimentación textil. Como diseñadora hago uso de mis conocimientos más técnicos y comerciales, que responden a un mercado objetivo. Busco provocar o activar el deseo a través del color.
 

¿Dónde encontramos tus productos?
 Trabajo con el sistema de showroom con atención personalizada en mi taller en Providencia y en el espacio colaborativo Vestidor Santiago en Las Condes, además en la tienda Nodo en La Dehesa y Centro Cultural La Moneda.
¿Qué es lo peor y lo mejor de tener tu propio proyecto?
He sido siempre independiente, por lo que no tengo mucho punto de comparación. Lo mejor y peor de ser mi propia empresa es que los acuerdos y desafíos los enfrento sola, no hay horario ni sueldo, todo se hace con esfuerzo. Disfruto hacer lo que me gusta y ensuciarme las manos.
 
 
¿Qué le aconsejas a las personas que quieren comenzar a emprender con un proyecto propio?
 Uf, es una pregunta difícil… emprender no es fácil, hay que ser constante, trabajar duro y estar dispuesto a que te puede ir bien o mal, es importante saber que por mucho que uno haga bien las cosas, los emprendimientos pueden tardar años en rendir frutos, por eso la constancia es fundamental. Confiar en la intuición también es importante.

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